Transporte público: la rubia pretendida

Encontrábame yo, sumido en conceptuaciones dentro del colectivo, cuando dos mujeres sentáronse junto a mí con aires de superación de todo tipo de reflexiones. Una de ellas, cuya rubia cabellera y esbelta figura de armonía interna volveríanla objeto fetiche de cualquiera, comandaba la conversación con la otra, a la cual mis ojos no captaron con atención por ocuparse de contemplar a la primera. La rubia, pues, púsose a hablar sobre un pretendiente que había conocido en las redes sociales. El individuo en cuestión, a quien alcancé a vislumbrar fugazmente en una fotografía que ella mostróle a su amiga y que provenía, aparentemente, del perfil social del susodicho, mostraba a un joven de “27 años” (según su pretendida) que exhibíase a sí mismo semidesnudo delante de un espejo. Veíanse así sus bien formados músculos.
Sin embargo, la fémina mostrábase en cierto grado indiferente hacia él, pues otro partido manifestábase para ella de una manera mejor. El joven en cuestión, también de 27 años y “Re lindo”, tenía para ella “los mejores detalles”. ¿Cuáles? Los de un caballero, pues. Él invitábala a salir y pagaba todo. Y hacíalo siempre, sin importar que hubiéranlo recientemente “echado de su trabajo”. Su pretendida admirábalo aún más por ello, pues el altruismo que él demostraba era incomparable. Otro detalle en cuestión fue el siguiente: él regalóle “una hermosa y muy útil billetera”. Sorprendióme a mí que ella no hubiera captado el mensaje implícito detrás del regalo. Sin embargo, ella dudaba, pues él nunca habíale declarado su amor ni habíale dado pautas de cómo actuar en el futuro. Quizás, pienso ahora, a él preocupábale no quedar en situación de calle antes de comenzar una relación seria. La fémina, aún así, estaba más enganchada que Luis Barrionuevo con el acto electoral (?), pero temía que él no sintiérase feliz con ella. Por ese motivo, decidíase –entre divagaciones y divanes- por no descartar a su musculoso amigo de redes sociales, pese a que su corazón estaba con el desocupado. Historias de amor y dramas cotidianos que cuéntanse en el colectivo. Lo único que pensé cuando hube bajado fue que debí haberle reprochado la falta de comprensión del regalo de su desempleado pretendiente.

Fragmento de ARAUJO, M., Niño Freud: Momentos cotidianos en el Conurbano Bonaerense o crónica del feudalismo, Buenos Aires: Eudeba, 2017.

Blackisser

JC:¿Esta pibita?¿[Es] de la UNGS? ¿Es la Valkiria?
Moi: she's not the valkirie. Tenemos unos amigos en común. Pegamos buena onda. Apliqué mi teoría sobre las minas y Cortázar, que consta en decir que "Rayuela me rompíó el bocho"…
JC: Jaja. Yo funciono al estilo Rayuela, ni bien empiezo a hablar ya quiero pasar a la parte de la cama.
Moi: ¡Ja! Bien ahí, con lo de Rayuela.
JC: A mí me funcionó una vez Kafka… No me preguntes cómo.
Moi: ¡JAJA! Y eso que Kafka tiene poco power de coger.
JC: Si, muy poco
Moi: Yo creo que lo de Rayuela es el tonito love story teenager que tiene por momentos. Cortázar era medio sexópata. Lo de Kafka me llama la atención; es como calentarse leyendo 1984.
JC: Si. Sospecho que debo haber sido yo y Kafka me usó para hacerse fama de que hablando de sus retorcidos cuentos uno puede llegar a coger… y acá estoy divulgándolo; cumpliendo su cometido de promulgar su fama por el mundo.
Moi: Impresionante. Y permitime la pregunta: ¿Te llevaste a la cama a la susodicha?
JC: Debo reconocer que sí.
Moi: Oh, impresionante. ¿Y tuviste que hacer un trámite burocrático? ¿Mandar una carta documento? Al estilo: "Estimada: Vengo a solicitar que me deje penetrar su orificio vaginal durante la próxima media hora".
JC: Esto se pone turbio, pero si a beso negro se refiere, tengo que decir que sí. ¡Jajaja, re podri!
Moi: ¡Jaja! ¿Le diste un beso negro a la mina? ¿Sos así de turbio?
JC: No, era joda. Onda que no había entendido lo de “burocrático” y confesaba sin querer… igual si, pasó, ¡jaja!
Moi: ¿Lo del beso negro alguna vez? ¿O pasó el garche sencillo y sin beso negro mediante? JC, de tu respuesta dependerá que deje que me vuelvas a dar un beso cuando me saludes…
JC: Pasó, pero voy a aclarar que sólo un idiota se compra un chocolatín en pleno verano. Lo que quiero decir es: hubo un tanteo y reconocimiento del porcentaje de contaminación y el resultado fue nulo.
Moi: ¡Jajaja! Me imagino que andabas con los medidores de radioactividad. Una onda Chernobyl.
JC: ¡Jajaja! Sí. Igual fueron segundos, hubo elogios de la otra parte. Y buen, todo el que vuelve es héroe de guerra.
Moi: ¿No te tuviste que dar una ducha desintoxicante? ¿Onda cuando visitás Chernobyl que te dan manguerazos?
JC: ¡JAJAJA!
Moi: ¿Y fue una actitud voluntaria o la mina te lo exigió?
JC: Si tuviese la oportunidad, a esa chica, se lo haría nuevamente. La verdad que venía muy bien de ahí.
Moi: Porque si andaba con el área limpia, implica que intuía que lo ibas a hacer. Bidet a full
JC: No, no… todo se remota a un amigo que tiene más historias que el Diego. Y siempre contaba cosas de ese calibre y más.
Moi: Por ahí te vio cara de perrito que mete el hocico en culo ajeno.
JC: Resumiendo: nos recomendó probar, previo reconocimiento de campo.
Moi: ¿Le preguntaste cómo se lava el culo? Para recomendarlo a minas que no tengan el área tan purificada.
JC: Sí, me dijo que le dice a todos que se lo chupen. ¡Jaja!
Moi: Es una buena táctica. ¿Te puedo decir "Blackisser"?
JC: ¡Jajaja! Eeh… Seee… Igual una vez lo hice nada más y fueron segundos. Y repito que si puedese, a esa mujer, se lo haría nuevamente… a otra no [lo] sé.
Moi: Aparte, imagínate: andás re enamorado, te vas a coger una mina y decís: "Le voy a hacer un beso negro para demostrar mi amor, mi altruísmo"…, bajás
JC: ¡¡¡Y PAH!!!
Moi: Y ves que hay mierda, pero mierda vieja… seca… de generaciones pasadas. Después de eso, no podés ver a la mina con los mismos ojos… Es impresionante que estemos hace como 40 minutos hablando del culo en acto sexual y el tema no se haya agotado todavía.
JC: Sin duda, es inagotable.

Fragmento  de RAJOY, MARIANO, Jean Paul Sartre y Niño Freud: cartografía posmoderna de la concha de  la libertad abstracta, Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2018.

Historias de vida


Goethe fue un poeta romántico. Sentía nostalgia por ese fútbol menottista que supo deslumbrar al argentino medio en la década del 70. Cuenta la leyenda que el joven Werther, aquel sufriente personaje de su juvenil novela epistolar, decidió arrancarse de sí su vida no porque su amor a Lotte no haya sido correspondido... sino porque ella se iba a casar con un bilardista pincha rata.

Teoría crítica: School days



Típica serie nipona de animé que trata la vida de un pibe tímido que se enamora de una minita y una amiga les hace el puente. Hasta ahí, el paradigma de la comedia romántica posmo de cierto erotismo softcore animado. Sin embargo, los personajes allí inmersos, desprovistos de una normativa institucional sobre la cual referenciarse, son continuamente expuestos a la violencia psíquica que deviene, sobre el final, en colapso mental y explosión de violencia física.
Si bien los personajes son por momentos demasiado superficiales, retrata en alguna medida la forma de la relación afectiva en la contemporaneidad.

Nivel de libertad abstracta: 80/100
Nivel de apología posmoderna: 40/100
Nivel de estereotipación: 85/100
Nivel de consecuencias: 100/100
Nivel de enseñanzas para hacer de éste un mundo mejor: 00/100

Mi calificación: 3/5 Detesto a la posmodernidad.